sábado, 26 de março de 2011

Entre la emigración y el crimen.

Quero deixar registrado aqui o artigo assinado pelo eterno Comandante Cubano, Fidel Castro, no eletrônico Cubadebate deste sábado.
Los latinoamericanos no son criminales natos ni inventaron las drogas.
Los aztecas, los mayas, y otros grupos humanos precolombinos de México y Centroamérica, por ejemplo, eran excelentes agricultores y ni siquiera conocían el cultivo de la coca.
Los quechuas y aymaras fueron capaces de producir nutritivos alimentos en perfectas terrazas que seguían las curvas de nivel de las montañas. En altiplanos que sobrepasaban a veces los tres y cuatro mil metros de altura, cultivaban la quinua, un cereal rico en proteínas, y la papa.
Conocían y cultivaban también la planta de coca, cuyas hojas masticaban desde tiempos inmemorables para mitigar el rigor de las alturas. Se trataba de una costumbre milenaria que los pueblos practican con productos como el café, el tabaco, el licor u otros.
La coca era originaria de las abruptas laderas de los Andes amazónicos. Sus pobladores la conocían desde mucho antes del Imperio Inca, cuyo territorio, en su máximo esplendor, se extendía en el espacio actual del Sur de Colombia, todo Ecuador, Perú, Bolivia, el Este de Chile, y el Noroeste de Argentina; que sumaba cerca de dos millones de kilómetros cuadrados.
El consumo de la hoja de coca se convirtió en privilegio de los emperadores Incas y de la nobleza en las ceremonias religiosas.
Al desaparecer el Imperio tras la invasión española, los nuevos amos estimularon el hábito tradicional de masticar la hoja para extender las horas de trabajo de la mano de obra indígena, un derecho que perduró hasta que la Convención Única sobre Estupefacientes de Naciones Unidas prohibió el uso de la hoja de coca, excepto con fines médicos o científicos.
Casi todos los países la firmaron. Apenas se discutía cualquier tema relacionado con la salud. El tráfico de cocaína no alcanzaba entonces su enorme magnitud actual. En los años transcurridos se han creado gravísimos problemas que exigen análisis profundos.
Sobre el espinoso tema de la relación entre la droga y el crimen organizado la propia ONU afirma delicadamente que “Latinoamérica es ineficiente en el combate al crimen.”
La información que publican distintas instituciones varía debido a que el asunto es sensible. Los datos a veces son tan complejos y variados que pueden inducir a confusión. De lo que no cabe la menor duda es que el problema se agrava aceleradamente.
Hace casi un mes y medio, el 11 de febrero de 2011 un informe publicado en la Ciudad de México por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia de ese país, ofrece interesantes datos sobre las 50 ciudades más violentas del mundo, por el número de homicidios ocurridos en el año 2010. En él se afirma que México reúne el 25% de ellas. Por tercer año consecutivo la número uno corresponde a Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos.
A continuación expone que “…ese año la tasa de homicidios dolosos de Juárez fue 35% superior a la de Kandahar, Afganistán ―la número dos en el ranking― y 941% superior a la de Bagdad…”, es decir, casi diez veces superior a la capital de Irak, ciudad que ocupa el número 50 de la lista.
Casi de inmediato añade que la ciudad de San Pedro Sula, en Honduras, ocupa el tercer lugar con 125 homicidios por cada 100 000 habitantes; siendo solo superada por Ciudad Juárez, en México, con 229; y Kandahar, Afganistán, con 169.
Tegucigalpa, Honduras, ocupa el sexto con 109 homicidios, por cada 100 000 habitantes.
De este modo se puede apreciar que Honduras, la de la base aérea yanki de Palmerola, donde se produjo un Golpe de Estado ya bajo la presidencia de Obama, tiene dos ciudades entre las seis en que se producen más homicidios en el mundo. Ciudad de Guatemala alcanza 106.
De acuerdo a dicho informe, la ciudad colombiana de Medellín, con 87.42 figura también entre las más violentas de América y el mundo.
El discurso del Presidente norteamericano Barack Obama en El Salvador, y su posterior conferencia de prensa, me condujeron al deber de publicar estas líneas sobre el tema.
En la Reflexión de marzo 21 le critiqué su falta de ética al no mencionar en Chile siquiera el nombre de Salvador Allende, un símbolo de dignidad y valentía para el mundo, quien murió como consecuencia del golpe de Estado promovido por un Presidente de Estados Unidos.
Como conocía que al día siguiente visitaría El Salvador, un país centroamericano símbolo de las luchas de los pueblos de nuestra América que más ha sufrido como consecuencia de la política de Estados Unidos en nuestro hemisferio, dije: “Allí tendrá que inventar bastante, porque en esa hermana nación centroamericana, las armas y los entrenadores que recibió de los gobiernos de su país, derramaron mucha sangre.”
Le deseaba buen viaje y “un poco más de sensatez.” Debo admitir que en su largo periplo, fue un poco más cuidadoso en el último tramo.
Monseñor Oscar Arnulfo Romero era un hombre admirado por todos los latinoamericanos, creyentes o no creyentes, así como los sacerdotes jesuitas cobardemente asesinados por los esbirros que Estados Unidos entrenó, apoyó y armó hasta los dientes. En El Salvador, el FMLN, organización militante de izquierda, libró una de las luchas más heroicas de nuestro continente.
El pueblo salvadoreño le concedió la victoria al Partido que emergió del seno de esos gloriosos combatientes, cuya historia profunda no es hora de construir todavía.
Lo que urge es enfrentar el dramático dilema que vive El Salvador, del mismo modo que México, el resto de Centroamérica y Suramérica.
El propio Obama expresó que alrededor de 2 millones de salvadoreños viven en Estados Unidos, lo cual equivale al 30% de la población de ese país. La brutal represión desatada contra los patriotas, y el saqueo sistemático de El Salvador impuesto por Estados Unidos, obligó a cientos de miles de salvadoreños a emigrar a aquel territorio.
Lo nuevo es que, a la desesperada situación de los centroamericanos, se une el fabuloso poder de las bandas terroristas, las sofisticadas armas y la demanda de drogas, originadas por el mercado de Estados Unidos.
El Presidente de El Salvador en el breve discurso que precedió al del visitante, expresó textualmente: “Le insistí que el tema del crimen organizado, la narcoactividad, la inseguridad ciudadana no es un tema que ocupe sólo a El Salvador, Guatemala, Honduras o Nicaragua y ni siquiera México o a Colombia; es un tema que nos ocupa como región, y en ese sentido estamos trabajando en la construcción de una estrategia regional, a través de la Iniciativa CARFI.”
“…le insistí, en que este es un tema que no sólo debe ser abordado desde la perspectiva de la persecución del delito, a través del fortalecimiento de nuestras policías y nuestros ejércitos, sino que también enfatizando en las políticas de prevención del delito y por lo tanto, la mejor arma para combatir en sí la delincuencia, en la región, es invirtiendo en políticas sociales.”
En su respuesta el mandatario norteamericano dijo: “El Presidente Funes se ha comprometido a crear más oportunidades económicas aquí en El Salvador para que la gente no sienta que debe enrumbarse al norte para mantener a su familia.”
No necesito una palabra más para expresar la esencia de una situación dolorosamente triste.
La realidad es que muchos jóvenes centroamericanos han sido conducidos por el imperialismo a cruzar una rígida y cada vez más infranqueable frontera, o prestar servicios en las bandas millonarias de los narcotraficantes.
¿No sería más justo ―me pregunto― una Ley de Ajuste para todos los latinoamericanos, como la que se inventó para castigar a Cuba hace ya casi medio siglo? ¿Seguirá creciendo hasta el infinito el número de personas que mueren cruzando la frontera de Estados Unidos y las decenas de miles que ya están muriendo cada año en los pueblos a los que usted ofrece una “Alianza Igualitaria”?


Fidel Castro Ruz

terça-feira, 22 de março de 2011

Noticias

Uma notícia muito boa me trouxe grande alegria nesta segunda-feira.  Em um almoço pra lá de fraterno, ouvi de um grande amigo sua disposição em voltar a ser candidato a vereador por Rio Preto.  Na mesa, outro grande amigo, deverá ser o candidato a Prefeito.  Vou fazer campanha com barba e bigode em 2012.

E por falar em Campanha, meu condomínio terá eleições nos próximos dias para eleger novo presidente da Associação que administra nossas vidas.  O trabalho da chapa atual foi fantástico e mudou a realidade do Monte Carlo.  Não tenho como não brigar pela continuidade deste grupo que fez tão bem a todos.
Fico estupefacto quando vejo algumas pessoas que já tiveram oportunidade de ajudar e não o fizeram, querendo, de repente, uma renovação, que na verdade, é volta ao passado.

O presidente Obama chegou ao Brasil... Nossa... Como nossa imprensa se emociona fácil.  Os comentários de alguns jornalistas revelam que, pra alguns, o Tio Sam ainda é inspiração por aqui.  Dilma foi mais séria: "Quer amizade e respeito?  Vamos tratar melhor as relações comerciais com o Brasil."  Valeu presidenta.

sexta-feira, 18 de março de 2011

As lembranças de Março

Dia 18 de março de 1983, partia meu avô materno Antônio Antunes, construtor português que em Rio Preto fundou um bairro (Vila Progresso) e deixou mais de 200 edificações.
Convivi com ele apenas 15 anos de minha vida, que foram suficientes para admirá-lo e contaminarem meu ser com seus princípios.
Enterrado no dia de São José (patrono da cidade onde escolheu para fincar sua família), recebeu de Rio Preto a homenagem emprestando seu nome para logradouro público a partir de projeto do então vereador Carlos Feitosa.
Sua companheira, Lydia Pelozo Antunes, que nasceu no dia de São José, durante muitos anos tratou de consolidar em seus filhos e netos, os legados do querido genitor de minha mãe.
Sou feliz com a família que tenho.  Também em março, mas dia 31, meu avô paterno, José Gomes de Castro completaria anos se não tivesse partido no dia do aniversário de seu filho (meu pai) em 24 de outubro de 1986.  Carrego em meu caráter, ou pelo menos tento, muito do que recebi dele. Também nome de rua, na cidade de Nova Granada, foi casado com Dona Amor, minha avó que partiu desta vida em março de 1968.
Percebe-se assim que março é pra mim um mês de doces lembranças.

Divulgação - Guapiaçu

Há alguns dias, escrevi para a sessão de carta aos leitores de um importante jornal de nossa região.  Estou triste, pois antigamente este jornal foi grande parceiro de nossas ações frente aos Partido Popular Socialista (PPS) e depois Partido Comunista Brasileiro (PCB).
Recebi sempre, de seus editores e repórteres, o maior carinho enquanto enfrentei as dificuldades e desafios da Secretaria de Governo criada então pelo Prefeito Edinho Araújo.
Contudo, não consigo chamar a atenção de meus estimados informadores, de que existem cidades pequenas nas quais o processo político é praticado de forma um tanto quanto diferente das grandes cidades, mas também merece atenção dos meios de comunicação.
Como estou morando, há mais de seis anos na cidade de Guapiaçu, tenho desde dezembro último, me envolvido na reconstrução, com grandes companheiros, do Partido dos Trabalhadores (PT).
Esta reconstrução tem me dado muitas alegrias, não só pelo envolvimento contundente e comprometido do grupo que segura a bandeira naquele município, mas também pela transformação a que propõe gerar com sua ação.
A cidade não tem uma oposição declarada e por conta disto e de outros fatores, não há um acompanhamento permanente das ações do Executivo e Legislativo, o que já é alvo de nossas últimas realizações.
Temos acompanhado as sessões da Câmara Municipal, temos efetuado filiações dentre munícipes simpatizantes, temos elaborado um esquema para a Formação Política, estamos arrecadando fundos para o suporte que iremos necessitar e por fim, realizaremos em breve, algumas reuniões públicas com a finalidade de provocar alguns debates com a população.
Por tudo isso, acredito que merecíamos uma certa referência para que todos os que tivessem contato com estas novidades, pudessem ou juntar-se a nós, ou prestarem atenção nos novos ventos que irão soprar por aquelas paragens.

terça-feira, 15 de março de 2011

Celebridades

Há pessoas que nascem sem uma perna, com olhos azuis, portadoras de deficiências, muito inteligentes e outras com pré-disposição para o câncer ou herdeiros de grandes fortunas.  Enfim... somos diferentes e nossos destinos podem ser construidos ou aceitos conforme nossa origem ou esforços e lutas, omissões ou revezes da vida.
Uns tantos, alcançam o que eu chamaria de "estrelato"... Se tornam celebridades nos mais variados campos: artes, literatura, negócios, política, esporte etc.  Nem todos merecem, nem todos conquistam e nem todos queriam.  Mas o fato é que muitos chegam lá.
Como lidar com isso é a grande questão.  "Dê dinheiro e poder a alguém e o conhecerá de verdade", diz o vulgo popular.  Eu creio muito nisso.
Acrescentaria... Dê um pouco de notoriedade a alguém e também o conhecerá de verdade.
Conheço algumas pessoas, na verdade nem tão célebres assim, mas que são destaque em algo.  Conheço músicos de renome, escritores importantes, atores e até políticos (maior número).  De alguns, tenho o carinho, o respeito e mesmo atenção.  De outros, recebo o desprezo, o que é melhor que a humilhação.
Mas nem falo de mim.  Falo daqueles que servem água, café, a mesa... Cuidam das roupas ou de outros detalhes da vida destas ocupadíssimas figuras. 
A retribuição que recebem quase sempre são palavras agressivas e cobranças.
No entanto, aprendi a lidar com alguns.  Descobri como são frágeis... Como sofrem e até, como são normais... como a gente.
Como possuem problemas sérios... situações desconfortáveis... e como trocariam suas vidas sem pestanejar com gente simples, como eu ou você que me lê.
Fico com pena.  E mesmo procuro entender de outra forma.
Afinal, celebridade somos todos nós para alguém.  Não é verdade?

quarta-feira, 9 de março de 2011

A importância de escrever

Artigo de meu pai, Carlos Alberto Gomes, cujos trabalhos literários são escritos sob o pseudônimo de Gomes de Castro, sobrenome de seu pai.

Ao escrever é óbvio que desejamos atingir determinado objetivo: enviar uma mensagem, proporcionar um entretenimento, provocar novos hábitos, narrar fatos, sejam eles de âmbito cultural, histórico ou meramente do cotidiano e por aí afora...



Meu grande hobby sempre tem sido “matar” palavras cruzadas. Desde há muito tempo cultivava este hábito, além de escrever minhas poesias – muitas delas foram perdidas quando, não sei como, houve problemas com meu computador e simplesmente elas se foram, umas sessenta, penso eu.


Em 1998 eu lecionava para alunos da quarta série do ensino fundamental e não me conformava com as atitudes de meus alunos. Respeitavam-me bastante, mas com a liberdade que lhes outorgava, expunham claramente seus pensamentos o que me levava a tecer comparações com minha época escolar. Não éramos “santos”, mas como éramos diferentes! Concluí que o romantismo partia para a deriva. Foi aí que decidi escrever um romance, na tentativa na tentativa de que repensassem suas atitudes comportamentais. Para mim o romantismo urgia em voltar aos jovens, aos adolescentes. Seria uma obra simples, com vocabulário também simples e acessível a essa nova geração, pois quando relatava a eles a maneira como nos portávamos ao convidar uma garota para dançar eles achavam graça e diziam não ser possível. Também se fazia necessário despertar-lhes o “gosto” pela leitura.


Comecei nessa época a escrever “Ainda resta uma luz”.


No final do ano, ao mudar-me de residência, não mais encontrei o rascunho – sempre escrevia em caderno e depois datilografava.


Eu havia me mudado para um condomínio de chácaras. Determinado dia estava com Marcelo – meu filho caçula – em uma represa que havia nas cercanias do condomínio. Nunca tive muita paciência em ficar com uma vara à beira do barranco. Como ele não resolvia voltar para casa, fiquei observando o local e veio-me a idéia de iniciar novo romance usando aquele maravilhoso cenário que se descortinava em meu redor. Iniciei o “Canto dos Pássaros”.


Um dia, para encurtar, mexendo em umas caixas que estavam no sótão, achei o caderno com “Ainda Resta uma Luz”. Reli-o e acabei por terminá-lo. Meu filho o enviou para o Clube dos Autores que o editou.


Logo depois, terminei também “Canto dos Pássaros” que se trata de fatos ocorridos dentro de um condomínio e é do gênero policial “entre aspas”. Não sou Poe nem Agatha Christie, mas é do gênero.


Há tempos não escrevo poesias e há já seis meses meu terceiro romance: “Um mundo diferente” está finalizado.

sábado, 5 de março de 2011

Música na veia

Estou muito contente.  Na última semana me reencontrei com um antigo conhecido.  Meu ex-professor de violão Clodoaldo Canizza Júnior, que dava aula no Conservatório Musical de Mirassol, escola de música que então era de propriedade de minha mãe, Darci Antunes Gomes.
Clodoaldo era um grande professor.  Seu talento era extremamente reconhecido.  Tanto que foi integrante do conjunto Placa Luminosa.  Percussionista, esteve ao lado de grandes nomes da MPB como Cesar Camargo Mariano, Jorge Ben-Jor, Rita Lee, Guilherme Arantes, Ney Matogrosso, Simone, além de ter tocado na primeira versão do Rock In Rio.
Um grande talento que está de volta a Rio Preto e a quem eu sempre admirarei.

Tudo Azul

No post anterior, falei do "shopping azul", apelido dado ao Mercado Ambulante de São José do Rio Preto, que antes, na praça central, cobria-se com uma lona desta cor para livrar-se da chuva e do sol.
Agora falo da Companhia Aérea Azul que iniciou em 1o de março último, suas operações entre Rio Preto e Campinas.
Estes dias eu comentava sobre esta questão: preços exorbitantes e extremamente diferentes entre os voos.
Um amigo, veio de Porto Alegre pra Rio Preto.  A passagem de lá pra cá, custava em torno de R$ 1.000,00.  No entanto, ao comprá-la de Porto Alegre para Ribeirão Preto, o preço foi de pouco menos de R$ 200,00.  Uma diferença gritante.
Comprei passagens daqui pro nordeste e depois entre as capitais São Luis e Fortaleza.  Nesta última, o preço pago foi de R$ 450,00 porque havia antecedência.  No entanto, o preço lá no aeroporto de São Luis para Fortaleza era de R$ 180,00.
Fico me perguntando porque estas diferenças, quem fiscaliza e autoriza tudo isso, quem cuida das concessões, porque certas cidades são fadadas a não ter "decência" no serviço de concessionárias e por aí vai.
Fico feliz que passemos a contar com esta possibilidade de voar mais barato pela Azul.  Meu medo é que, a exemplo do que ocorreu com a Gol anos atrás, alguém consiga colocá-los para correr ou fazer com que seus preços, em muito pouco tempo, atinjam os valores das demais companhias.

O Shopping Azul

Não sou apologista do ilícito e tãopouco um defensor cego de qualquer situação que deva receber o merecido controle da sociedade organizada e do Estado.  Mas aborreceu-me profundamente a carta de um leitor no Diário da Região deste sábado, comentando os "comentários" do jornalista Alexandre Gama que falava sobre uma parceria da Prefeitura Municipal com a Polícia Militar para a fiscalização do Shopping Azul ou "dos camelôs", nomes populares dados ao Shopping Waldemar Alves dos Santos, um grande e finado amigo.
Há exageros e generalizações quando se fala do caráter dos lojistas e trabalhadores que ali estão.  O próprio Veronildo, presidente da Associação é um labutador da causa.  Quando eu estava na Prefeitura Municipal como Assessor Especial da Secretaria de Governo, muitas vezes discutimos e vi que os próprios integrantes do Comércio Ambulante, inclusive ele, brigavam para que houvesse controle, compromissos cumpridos etc.
Há uma realidade ali e uma boa parcela da cidade que encontra facilidades de negociação entre eles.  Há também o fator "social" representando pelo seu trabalho.  Não vejo a necessidade da Polícia entrar no jogo, vejo sim que a Prefeitura, com esta atitude, confessa sua incompetência.
Que me desculpe o leitor "nervoso" que escreveu hoje na coluna de opinião do diário. Valeria dizer:  Quem nunca comprou nada do Paraguai, que atire a primeira pedra.

A rainha caipira.

A partir de hoje, me dedicarei a publicar, de quando em quando, contos e crônicas escritos por meu pai, Carlos Alberto Gomes, que assina com...